El emprendedor auto-justificado
No hay nada peor que un emprendedor que cree que lo está haciendo todo bien. Dedica 15 a 18 horas diarias a su empresa, está sobrecargado y le parece que la magnitud de su entrega justifica que todo lo demás no cumpla los objetivos.
No perdamos la perspectiva, claro que hay que trabajar mucho, pero hay que hacerlo en las cosas importantes, saber delegar y querer hacerlo todo uno mismo. Lo primero que el emprendedor tiende a olvidar es al inversor. Una vez conseguido el dinero, se dice, ahora es mi hora y el inversor no puede ayudarme -eso si, hasta que vuelva a necesitar dinero- Cuidar al inversor es imprescindible, muchos de ellos, debidamente informados, pueden ser unos consultores de alto nivel gratuitos y no se debe menospreciar su aportación.
Por otro lado, nadie puede hacerlo todo y mis mayores fracasos los he tenido siempre con gente que se creía indispensable, no informaba a nadie y creía que el dinero llovía del cielo porque cerró su primera ronda en un piss-pass. Hay que entender que, más adelante, cuando se necesita una segunda ronda, el inversor que ya sabe que el emprendedor ha "quemado" unos cuantos cientos de miles de euros, quiere saber porqué debería el aportar nuevos fondos, a valoraciones más altas y no va a dejar piedra sin revolver. Querrá saber como ha ido el plan de negocio inicial, grado de cumplimiento de los objetivos, etc...le importará un bledo el que el emprendedor se esté dejando la piel. Es más, apreciará mucho más un emprendedor que parece currante pero relajado y capaz de atender una reunión sin mirar veinte veces al móvil.
No os auto-justifiquéis el trabajo, muy necesario, no es suficiente para triunfar...hay que saber delegar y centrarse en los aspectos estratégicos a medio y largo plazo, el día a día lo tiene que tener controlado vuestro equipo.


Hernando Herrero dijo
Sinceramente, creo que es uno de los males que tenemos todos los emprendedores. En muchas ocasiones nos vemos terriblemente solos y eso genera cierta tendencia a intentar resolverlo todo por uno mismo y a jornadas de trabajo que no se acaban nunca.
Supongo que establecer el límite es complicado, cuando se trata de un proyecto propio siempre quieres mimarlo y supervisar todos los pasos, pero estoy totalmente de acuerdo en que esto muchas veces te lleva a invertir esfuerzo y tiempo en cosas que tal vez no sean las primordiales. ¿Dónde está ese punto intermedio de equilibrio? Esa es la pregunta que nos hacemos casi todos...
Un saludo.
19 Enero 2012 | 02:33 PM