¿Te pasas la vida ante la incomprensión?
Siempre hay mil razones para no hacer nada nuevo. Nuestro espacio de confort pesa siempre de manera agresiva sobre nuestra capacidad de innovar. Quieres hacer algo pero todo el mundo te desaconseja. Las cosas están muy mal, hay una severa crisis...no les escuches, son los que quieren seguir donde están y protestar en vez de hacer algo para cambiar el mundo.
A los jóvenes les falta experiencia y a los mayores -que la tienen- iniciativa, por eso hay tan pocos que se mueven, los unos sin ideas, los otros sin ganas. ¿Cuando vamos a dejar de quejarnos y cambiar el tercio? Hay que empezar ya a poner en marcha ese proyecto que llevamos dentro, rumiándolo desde hace meses -quizás años-
¿Como empezar? Yo recomiendo hacer siempre una especie de cuadro resumen de lo que queremos alcanzar en 5 años y luego reconstruir hacia atrás, donde estamos, que recursos tenemos, con quién podemos contar, que necesidades tendremos para empezar. Siempre manteniendo la vista en la visión que hemos dibujado a 5 años.
La mejor forma de empezar es hacer el ejercicio que acabo de describir y ver como os suena, podéis contrastarlo -es más debéis- con la gente que queréis involucrar en el proyecto, con amigos que puedan conocer algo del sector en concreto en el que queréis actuar. Luego hay que dedicar unos cuantos días a estudiar a los competidores en países más avanzados y en España y solo al final de todo este trabajo, empezaremos a ver/creer que tenemos o no un proyecto en el que merece la pena dedicar nuestros próximos 5 a 10 años.


Alfredo Novoa dijo
Sí, por eso hay tan pocos emprendedores.
Cuando tienes tiempo y ganas no tienes dinerio ni experiencia, y cuando tienes experiencia y algo de dinero muchas veces estás atrapado por tu nivel de gastos (hipoteca, coche, vacaciones, cenas, viajes), y te quedan menos energías.
Combinar la experiencia y los conocimientos de las personas maduras con las ganas y capacidad de trabajo de los jóvenes podria ser muy interesante para muchas start-ups, pero tampoco es fácil porque las personas maduras se relacionan muy poco con los jóvenes y viceversa.
Por eso es muy importante crear puntos de encuentro donde pueda coincidir gente que en circunstancias normales nunca llegaría a conocerse.
30 Diciembre 2010 | 02:02 PM