La ley Sinde y...la brujería
A lo largo de la historia se han quemado muchas brujas. Hoy sabemos que la brujería no existe pero que se lo cuenten a quienes fueron quemados en la hoguera por su denominación de origen disperso.
A quienes os sigue pareciendo que la ley Sinde solo era una iniciativa del Gobierno para defender los intereses de los creadores, os recomiendo la lectura de estos artículos de Enrique Dans y leer los comentarios y escuchar las contestaciones de Jesús Encinar a la entrevista de la CNN.
Los empresarios de Internet no defendemos el gratis total pero entendemos que nos movemos en un mundo que tiende a reducir los costes a cero y, cosas por las que hoy nos pagan, mañana las ofrece otro gratis. Podríamos protestar y decir que no es justo pero ¿Como impedirlo? Un navegante de Internet es dueño de hacer lo que quiere. Si mis productos le gustan y acepta su precio, me compra, eso no me garantiza el éxito, mañana, alguien se inventa otro modelo de negocio en el que, lo que yo cobro, el lo regala. ¿Que hacer? mejorar mi modelo constantemente, hablar con mi cliente, entender que no puedo controlarle, reinventar mi negocio.
¿Es lícito cobrar derechos de autor? Por supuesto, pero si soy un autor espabilado -y cada los hay más- prefiero "regalar" mi música- o mi libro- y conseguir miles, cientos de miles, quizás millones de seguidores que tratar de limitar mis ingresos a quienes estén pagando un canon que otros no cobran. Si el modelo cambia, no puedo llorar por el antiguo, tengo que participar del nuevo.
A mi me encantaría que todos mis lectores estuvieran tan entusiasmados por lo que escribo que, voluntariamente, decidieran enviarme 100 Euros cada vez que me leen. Sin embargo, como se que no tengo nada que sea único -o si lo tengo solo vale por su lectura y el cariño de mis lectores- mi modelo de negocio pasa por "regalar" lo que de cualquier forma no puedo cobrar y tratar de utilizar a mis lectores como amigos y socios que me ayudan cuando les necesito y, ellos también, lo hacen gratis. Es el toma y daca de la red. Cuando más das, más recibes.
Los denominados piratas son ciudadanos que, además, son expertos en el uso de la red, es decir, estoy buscando la guerra con mi cliente potencial primario cuando le menosprecio y le llamo pirata. ¿No es más sensato hablar con el/ella y ver como hacer negocio? A lo mejor el modelo es merchandising, regalo mi música y cobro por las camisetas y las entradas a mis recitales.
En el mundo hay millones de músicos que no quieren vivir de la música, están encantados de regalarla y conseguir seguidores. ¿Que pueden hacer los profesionales que si quieren vivir de ella? marcar la diferencia con Webs profesionales, con eventos online que demuestran su diferenciación, con eventos offline que mueven a sus seguidores a miles de kilómetros para escucharles, con merchandising de sus bandas y conciertos de nuevo cuño que despiertan el apetito de multitudes.
En el siglo XIX y XX había empresas que vivían, durante docenas de años, de una patente. Un solo invento les hacía cosechar años de ingresos. ¿Es eso posible hoy? Por suerte o por desgracia no. El mundo se mueve a una velocidad en la que las patentes cada vez tienen menor espacio de tiempo para cosechar un éxito antes de que, un nuevo descubrimiento, lo convierta en obsoleto. Está pasando con los modelos de negocio y podemos quejarnos y tratar de legislar contra ellos o mucho más productivo, intentar ser quienes los inventemos.



Gonzalo Martín dijo
"no defendemos el gratis total"
Se repite mucho esta frase, especialmente por los que no entienden nada de la red. Creo que es una frase un tanto hueca. ¿Por qué? Es que nadie defiende el "todo gratis" sino que no se puede impedir que algo sea "gratis" cuando lo es, o cuando forma parte del modelo de negocio. Es decir, la gratuidad aparente (siempre hay costes) sólo es una consecuencia del modelo productivo. Cobrar es lo mejor del mundo... si puedes. El problema no es nunca si gratis o no, si no si tienes modelo de negocio: cuando los periódicos regalan películas en domingo (para subir la difusión) o tan baratas (un euro) que es un coste despreciable, lo que están diciéndole al público es que las películas, sobre todo cuando tienen unos meses, tienen un valor por su visionado muy cercano a cero. ¿Por qué iban a querer pagar de más si pueden esperar? Con internet ni esperan.
Y una coda: muestras bien como las patentes no son protecciones que sirvan ya. Ergo, su función como estímulo a la innovación ha desaparecido y son, más bien, una forma de pleitear para dificultar la competencia. Mejor si iniciamos un mundo sin patentes: hay estudios de sobra indicando esta cuestión. Los derechos de autor no se diferencian demasiado de las patentes: prueba a pedir derechos a un gran estudio para incluir en tu montaje secuencias o planos de otras obras... el coste es inabordable... reduciendo la creación. Este es el nudo de la discusión de la propiedad intelectual que sigue sin aparecer en el discurso público: si sirve para el fin original por la que se estableció. Muchos pensamos que no.
28 Diciembre 2010 | 09:53 AM