Hacerse mayor sin perder ímpetu
Una start-up se hace mayor, probablemente, cuando alcanza su punto de equilibrio y sigue creciendo a buen ritmo. Con ello se acerca cada día más a una empresa tradicional con problemas de gestión habituales. Que si tengo que aumentar la plantilla un 30% este año, que si se me está quedando pequeño el sistema informático que utilizamos, que si hay departamentos con gente que no han crecido suficientemente con la empresa y hay que cambiarlos, que si con la entrada de nuevos competidores tenemos que modificar los márgenes.
El panorama cambia y, en general, el/los emprendedor/eres/oras pierden las ganas. Muchos me preguntan ¿Porqué? Emprender es un trabajo sucio y duro que requiere horarios inacabables, falta de fines de semana y renuncia a vacaciones. Depués de unos 5 años de este calvario físicio y emocional, con la empresa ya convertida en un negocio rentable y con futuro que solo requiere de buenos gestores, más tradicionales y trabajar un horario más o menos normal tomándose vaciones cuando toca, el/los emprendedor/eres/oras, quieren un cambio de aires. Su paquete accionarial vale ya mucho dinero y quieren empezar a disfrutarlo.
Hay muy pocos emprendedor/eres/oras que, al final de este ciclo, no quieran vender, hacer caja y empezar de nuevo, con dinero propio, otra aventura desde el inicio.
Crear tiene unas características diferentes a gestionar bien y, en la mayoría de los casos, no van unidas al emprendedor que, una vez tiene la empresa consolidada, prefiere dejar paso a un equipo gestor y dedicarse a viajar, invertir socialmente en proyectos de ayuda a necesitados de cualquier ámbito -devolviendo así a la sociedad parte de lo que le ha dado- y, sin prisa, pero de forma inevitable, volver a las andadas de una nueva start-up.
Necesitamos muchos emprendedor/eres/oras de éxito para cambiar el país.

