La Coctelera

Rodolfo Carpintier Santana

El Blog de Infoman. Modelos de negocio del Siglo XXI

6 Julio 2010

Mayor productividad para sobrevivir

Menestro vuelve con este interesante post:

No estoy de acuerdo en esta ocasión contigo Rodolfo. No es una cuestión de sobrevivir cuando lo que se hace es prolongar un modelo caduco y destinado a extinguirse. Es como las sangrías de los médicos en la antigüedad, ante la falta de conocimiento del mal, se debilitaba al enfermo para provocar una reacción del propio organismo. Y ya sabemos lo que pasa cuando no se sabe que enfermedad se tiene o no se conoce el remedio.

Ninguna empresa que adelgace costes en esta crisis va a sobrevivir. Parece mentira que la gente hable tanto de la sociedad del conocimiento y no se den cuenta que la gestión del mismo es el segundo capital de la empresa. Quien no tiene las claves y el conocimiento, en la actualidad no podrá gestionar eficientemente su capital financiero y desaparecerá.

En un medio rico y abundante prosperan y obtienen beneficios los más débiles. En un medio como el actual, la empresa que no sea eficiente y productiva - y porque no decirlo, profesional - tiene menos futuro que una heladería en el desierto del Sahara.

Seguro que alguno piensa que nada apetece más que un helado en el desierto, y que los países del ecuador deben ser los mayores mercados de este producto. Cada cual es libre de crear sus propios espejismos. Yo ya he visto demasiadas empresas importantes hundirse en España y aun así no deja de sorprenderme la miopía empresarial de este país.

Es algo cultural supongo. Demasiados años de bonaza, demasiada suerte. Los sentidos se embotan y las empresas cada vez están en una rama más fina.

No es una cura de adelgazamiento lo que necesitan algunas empresas. Es un cambio de chip y bastante más ejercicio, alias productividad.

Pero eso es imposible cuando la cultura empresarial reside en un capital humano que cree que es campeón olímpico por correr 100 metros en 30 minutos. Demasiados autoengaños. En España todo el mundo subsiste actualmente esperando resultados a largo plazo. Esa es la única estrategia, la pasividad y tiempos mejores.

Creo que muy pocos se han parado a pensar en cómo afrontar la situación si las cosas realmente van a peor. Supongo que saliéndose del juego y enganchándose a otra corriente. Creo que lo he visto demasiadas veces. Y luego está el optimismo fatuo el "estamos seguros de estar a la altura de la circunstancias y nuestro globo no pierde aire"

Me encantaría encontrar una empresa que hubiese obtenido buenos resultados o mejorado durante la crisis, más que circunstancialmente. Alguna hay. Pero la verdad, sería más justo con la gente que pone su futuro en manos de las expectativas decirles que las cosas van a ser mucho más difíciles, y no aptas para aventuras. Mejor eso que seguir haciendo sonar la música. Es más justo con los vulnerables.

Esto solo es el comienzo de la sangría.

Parece un poco de mala fe o ese catastrofismo tan de moda, pero yo lo llamo purgarme de culpa, u honestidad.

Mi comentario:

En realidad si estás de acuerdo conmigo, Menestro, aunque no con el título de mi post si con su contenido porque, en realidad, mi argumento es que adelgazar puede (o no) ser necesario pero eso no salva la empresa, lo que está claro es que dar el salto al SIGLO XXI es la clave que pocas empresas entienden. Tampoco la productividad únicamente es la solución, a veces se puede ser productivo en lo que no aporta valor y se dejan de lado nuevas iniciativas para cambiar el rumbo de la empresa.

Estoy de acuerdo contigo en que, muchos años ya de comida fácil, han hecho que muchos se vuelvan poco eficaces y no estén dispuestos a darlo todo por salir adelante. Hoy me han hablado del cierre de una empresa que tiene casi 200 años. ¿Que no habrá pasado en ese tiempo, peor que ahora? y sin embargo, no sobreviven a este crisis. ¿Porque? ¿Generaciones más flojas al timón?

servido por Rodolfo 4 comentarios compártelo

4 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Ricardo

Ricardo dijo

Lo que no te mata te hace fuerte, la crisis tambien sirve para mejorar procesos que estás haciendo mal y necesitas pasar apuros economicos para darte cuenta.
Con la tripa vacía se discurre mejor.

6 Julio 2010 | 06:12 PM

menestro

menestro dijo

Gracias por valorar de nuevo mi comentario Rodolfo. Siempre es un placer intercambiar puntos de vista contigo. Pero me temo que no es una cuestión generacional. Es una cuestión de cultura empresarial. (De hecho, y sobre la crisis, no creo que ninguna generación actual haya conocido una crisis como a la que nos enfrentamos. Es difícil seguirles la corriente a los políticos y pretender que todo está bajo control. Hay muchas clases de escasez y la actual, aunque de otra naturaleza, se asemeja demasiado a la americana del 29, pero en España, aunque se estén poniendo diques que la ralenticen. Una cosa es la comunicación y las consignas de “sin novedad y sereno” y otra las cosechas) como mantengo, es una crisis de cultura empresarial. No disponemos de las medicinas para detener la progresión por la estructura económica del tejido productivo. Es una gangrena sistémica del sistema financiero y empresarial tradicional de este país.

Es como si a un ordenador le hubiese invadido un virus y estuviese borrando todos los archivos del sistema. Simplemente la recetas tradicionales aprendidas y difundidas entre nuestra clase empresarial y productiva no van a frenar esta progresión. No hay recetas clásicas para obtener buenos resultados de las empresas, y no disponemos de la vacuna que inmunice el sistema en su declive. Es un enfermedad que se asentado en la raíces de nuestra cultura empresarial y está minando todo el organismo social. Suena duro, pero esa es la realidad. Hace poco el escritor Muñoz Molina arremetía contra el deseo de protagonismo de los políticos que ha desplazado a los auténticos acreedores de esa calidad y condición, que es la sociedad, la auténtica protagonista de la riqueza de un país, y el conocimiento, y que han sido desplazados por el afán de protagonismo de los políticos.

Pues bien, en el mundo empresarial sucede exactamente lo mismo. La toma de decisiones y lo que se conoce como “power dynamics” en las organizaciones, impiden una correcta adaptación que balancee la escora económica. Las personas con capacidad de tomar decisiones ejecutivas están defendiendo su propia posición, lo que debilita a toda la organización y sustrae los recursos necesarios para hacer frente a la nueva situación de los mercados.

Hacer un cliente no es hacer un beneficio o crear mercado. Puedes tener muchos clientes y ningún beneficio, o muy bajos. Y eso no va a cambiar con el tiempo. Las olas están rompiendo contra los diques y estos no van a soportar esa presión, como sucedió con el Katrina.

Contra esta situación se ha lanzado la consigna de la “sostenibilidad” que en el fondo no es más que otro termino de marketing político carente de contenido. Esa consigna pretende desarrollar nuevos productos, con viejas herramientas y una deficiente implementación de la misma. El resultado no está haciendo esperar, y evidentemente el único “barco sostenible” es el que es capaz de generar su propio desplazamiento, no el que está flotando a merced de la corriente.

Todo esto puede parecer muy metafórico y dramatizado, pero es solo una descripción generalista. Muchos han olvidado todo lo que se aprendió sobre la cultura empresarial del siglo XX y se han dejado mecer por una economía alcista, que no ofrecía resistencia, y no es por las nuevas generaciones. Estos simplemente han sido “amamantados ” en esta cultura y evidentemente ahora están desnudos ante las nuevas circunstancias. Yo los denomino “el becariado” la clase productiva que anteponía la precariedad y el curriculum a la formación. Personas que percibían sueldo mileuristas desempeñando funciones vitales en las empresas.

Esa cultura ya se puede dar por extinguida. Ya no hay más becarios aportando valor a bajo coste. No pueden hacerlo. Las organizaciones que no sepan aglutinar el talento y la productividad (sí, yo también me refiero a la que produce beneficios en las cuentas, no al número de horas de trabajo o al “buzz” del que parece muy ocupado) en un medio donde se desarrolle, se irán apagando.

En lo personal y en mi experiencia, puedo parecer muy idealista, pero he visto empresas con inversiones de decenas de millones de euros como se transformaban en miles de m2 de oficinas deshilachadas y decenas de empleos perdidos. Y todo dependía de una decisión errónea. Un elemento que no encajaba en el puzle. La diferencia entre ganar mercado y obtener beneficios progresivos o perder. Para mí, es como para un cirujano. Soy muy exigente con mi propio trabajo, si alguien comete un error (el anestesista, el radiólogo) y no soy el responsable, experimento la misma sensación que cuando fallece un paciente. Mañana y dentro de 25 años habrá más pacientes esperando de mis habilidades. No es culpa mía.

Me estoy alargando mucho. Pero hay una frase que resume muy bien toda la situación; antes se decía “lo que no sabes no puede hacerte daño” u “ojos que no ven, corazón que no siente”.

Bien. Repensémosla y aceptemos el hecho de que en la actualidad lo que no conoces será lo que determine el éxito o el fracaso de tu empresa.

Lamento ser tan superficial, pero es el lastre de condensar tanto en tan poco espacio y mi falta de pericia al escribir. Muchas gracias por el hueco y aprecio.

http://www.elcultural.es/noticias/BUENOS_DIAS/683/Antonio_Munoz_M...

6 Julio 2010 | 07:53 PM

Alvaro Gregori

Alvaro Gregori dijo

Creo que Menestro tiene razón, si tu modelo de negocio está obsoleto es poco probable que adelgazando sobrevivas, somo mucho alargarás la agonía.

Y creo que este es un problema cultural que va más allá de las empresas grandes y medianas, a las pymes o aun más a micropymes y autónomos. Con la cantinela de la I+D+I confundimos al personal, la innovación tiene relativamente poco que ver con la investigación y mucho con las ventas.

Diseñar un nuevo microchip es investigación, pero sin venderlo no es innovación. Vender online algo que antes sólo se vendía en tiendas en innovación, convertir un bar de toda la vida en un restaurante ecológico es innovación y así con todo. Ciertamente que un país capitalice una invención tecnológica y lidere su comercialización es genial. Pero me temo que sabemos muy poco cómo se puede fomentar algo tan aleatorio. William Baumol lo dice bien claro en su libro Good Capitalism, Bad Capitalism: "economists generally agree that technological development is at least loosely tied to investment in the process of discovering new technologies, or research and development (R&D)".

Por contra, al margen de innovaciones puramente tecnológicas, los cambios culturales tienen un impacto mucho mayor. Pongo un ejemplo, en mi calle hay 6 bares, todos similares, todos con una oferta más o menos idéntica. Los 6 están pasando penurias con la bajada de sus ventas, las únicas soluciones que adoptan son prolongar sus horarios (el dueño y su familia le echan más horas), lo que se traduce en una pérdida de productividad por hora (menos ventas más horas) o bien reducir la calidad y variedad de lo ofertado (estamos en lo mismo, mismas horas, misma infraestructura, peor producto, peores ventas). Esto es adelgazar en una micropyme.

Cuando bajo a la calle y me apetece comer algo tengo 6 ofertas casi indénticas, si no me apetece lo que ofrecen no consumo nada. Sin embargo, ¿qué pasaría si nos 6 bares innovaran?, por ejemplo, reconvirtiéndose en negocios más especializados, ahora son una cafetería especializada que ofrece un café y bollería excelentes, un restaurante vegetariano o ecológico, un bar temático, étnico, etc...

Ahora, cuando bajo a la calle y me apetece algo tengo 6 ofertas distintas, las probabilidades de que consuma algo se han multiplicado por 6. Mi propensión marginal al consumo aumenta. Y conmigo la de todo el barrio, o incluso la ciudad.

Eso es innovación. Humilde y de baja tecnología, pero innovación. Y produce pequeños incrementos locales de la productividad pero que se traducen en aumentos significativos del PIB si el cambio ocurre en todo un sector como la hostelería. Un 5% de más ventas en la hostelería probablemente signifique más para el PIB que un aumento del 25% en toda nuestra industria tecnológica.

No tenemos evidencia suficiente de que la inversión en I+D realmente se traduzca en aumentos de productividad (mucho menos las subvenciones a nuestras endogámicas universidades o los planes faraónicos de parques tecnológicos que acaban como meros polígonos industriales de diseño). Pero como Barro y Sala-i-Martin sí tenemos evidencia de que hay una relación directa entre la productividad y la formación. Quizás deberíamos invertir en eso.

13 Julio 2010 | 03:49 PM

christian christian

christian christian dijo

Aunque han pasado unos días, la discusión es interesante y quiero dar mi opinión sobre este asunto capital para el desarrollo de nuestra economía que, en definitiva, cimenta la calidad de vida que vamos a tener en los próximos años. El legado que dejemos a las próximas generaciones también es una responsabilidad que hay que asumir tomando la iniciativa desde el presente. Eso lo sabemos bien todos aquellos que tenemos hijos.

Es fundamental que en España se estudie la creación de un fondo público (100M € invertidos en 5-10 años) destinado a desarrollar innovación e investigación en un sector especializado que consiga hacernos líderes mundiales de una industria específica. Esta tecnología debería servir de plataforma (a través de licencias) para la creación de cientos de empresas españolas, apoyadas, ahora sí, por capital riesgo, y así conseguir que este país sea nº1 en un mercado que, globalmente, pudiera dimensionarse en miles de millones de euros.

Insisto, necesitamos una posición de "real global lead" en algún sector. O lo hacemos nosotros o otro país ocupará ese lugar primero. Aprovecharán la oportunidad y acabaremos comprando sus desarrollos, o únicamente dispondremos de la presencia de empresas españolas puntuales y residuales. Inglaterra lo tiene en "plastic electronics", Israel en IT, seguridad, y así con todos los países que disponen de vocación de liderazgo y ambición sin complejos.

Una inversión de estas características solamente la puede asumir el Gobierno. No hay VC que pueda invertir de esta manera, y evidentemente no con ese objetivo de crear para compartir e impulsar. El propósito es muy preciso: ser los primeros, los mejores y más grandes en un mercado concreto de alto valor.

La clase política debe entender que este es el único camino posible, que no hay mayor riesgo que no hacer nada y que las empresas de alta tecnología no nacen si no se las ayuda. Cuando el sector privado, por muchas razones, no es capaz de financiar la innovación, esa tarea se convierte en responsabilidad del Gobierno.

Si disponemos de grandes investigadores, tenemos directivos que son capaces de gestionar empresas multinacionales y VC con experiencia en inversión en tecnología ¿cuándo habrá un mejor momento para liderar la industria de la ciencia y el conocimiento?

15 Julio 2010 | 03:47 PM

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Rodolfo Carpintier Santana

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Soy Presidente de DAD - Digital Assets Deployment, (http://www.dad.es) la incubadora de Internet







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