Las empresas y sus emprendedores del siglo XXI y sus encontronazos con los Gobiernos
Los Gobiernos se ven obligados a soportar el pasado. Es comprensible, votan más 100.000 mineros -por hablar del pasado y no del presente- que 1.000 emprendedores tratando de lanzar una empresa de este siglo en el ámbito de Internet, la nanotecnología, la biotecnología y alguna otra nueva ciencia. Eso produce un efecto nocivo sobre la economía en general, se defienden modelos caducos y se deja de promover los que nos pueden/deben traer el futuro.
La diferencia en entre un político y un estadista -según Churchill- está en que el político se plantea las siguientes elecciones y el estadista las siguientes generaciones. Hay una diferencia importante y ni es de derechas ni de izquieras, es de pura lógica. Cuando más invertimos en modelos irrecuperables más frenamos la implantación de nuevos modelos de negocio que podrían cambiar nuestro futuro como país.
Hay que saber tener paciencia y no se puede "tirar" todo el pasado, pero hay que tener la vista bien puesta en el futuro y no defender lo indefendible ni frenar el impulso de las nuevas tecnologías con medidas caducas que solo desplazan la competencia a otros entornos más permisivos y adaptables.
Promover a los emprendedores - ya sea en Internet, Nanotecnología o Biotecnología o Energías Alternativas y demás nuevas ciencias y nuevos materiales- es apostar por el futuro de nuestro país y entendiendo que existen poderes actuales que hay que respetar, no vale legislar a su favor en contra del futuro porque es dispararse al pie del futuro y a la generación de nuevos puestos de trabajo que tengan sentido en una sociedad del conocimiento que maneja los recursos digitales de una forma, incomprensible para muchos, pero que representa los modelos sobre los que hay que incidir para participar en el futuro y lograr un cambio de modelo económico, del que todos hablan, pero que quieren conseguir sin cambiar nada.
No es posible. La creación obliga a romper huevos y probar muchos, por ello hay que poner tantos y esperar a los que se conviertan en Cisne...blanco o negro. Innovar es probar...


José Antonio dijo
Sí, los cambios no se pueden hacer de hoy para mañana y hay una lucha constante entre lo viejo y lo nuevo. Todos tratan de sobrevivir, y el coste del cambio es muy alto. Alto porque corres el riesgo de perder tu posición dominante y comenzar de tú a tú con otros nuevos, y porque a todos, como seres humanos, nos intranquiliza la inseguridad e incertidumbre que genera.
Aún así, la lucha la tiene que ganar lo nuevo. Y la tiene que ganar no porque lo digamos nosotros, lo dice la naturaleza, que si hay algo que inventó, es el cambio constante y la adaptación al entorno.
Evidentemente esto es más fácil de aplicar a cosas que a personas. Porque que ya no se utilicen los carros y sí los camiones no supone una tragedia para nadie, pero el cambio en los puestos y las formas de trabajar yaportar valor que depende de personas, supone que muchos se puedan quedar por el camino.
Albañiles y oficiales de obra que hace pocos meses los requería la sociedad y ahora no son necesarios, supone no solo un cambio sino una tragedia para muchas personas. Por ello, hay que hacerlos con más delicadeza.
Estoy de acuerdo con el cambio, pero no sé si lo estoy tanto con que todo esté sometido a la dictadura del cambio constante y rápido que defendemos. Porque es eso lo que defendemos. Internet es el máximo exponente de la volatilidad y los cambios constantes.
Y ya no hay nadie a salvo, porque ya no hay barreras de entrada en nada. Inviertes cientos de millones en salas de cine, y llega alguien que hace un pequeño programita para compartir archivos entre pares y te ha jodido todo el negocio.
Esto puede provocar muchas tragedias personales y tal vez biológicamente no estemos preparados para asumirlos. El coste del cambio es muy grande y probablemente nuestra mente no esté preparada para estar constantemente echando modelos abajo.
Antes los cambios se producían entre generaciones (en la edad media incluso pasaban siglos, y anteriormente pasaban miles o millones de años), ahora una misma persona sufre varios reciclajes a lo largo de su vida.
Con lo rápido que va esto, tal vez en pocos años seamos nosotros los que no comprendamos el mundo en el que vivimos y pidamos protección.
Dicho esto, esto es una historia de favoritismos, y me pregunto si alguien, alguno de esos lobbys, ya sea de actores (autodenominados REPRESENTANTES DE LA CULTURA) y las distribuidoras se pusieron tan de punta cuando entraron las grandes superficies en nuestro país y se cargaron miles de pequeños comercios y negocios familiares.
Primero se les convenció de que el mercado común era bueno, y luego, cuando les jodieron el negocio, de que había que adaptarse o morir. Y eso hizo la gente: adaptarse.
Si es que no hay nada como tener la autoridad moral de la sociedad o el poder económico para que no te apliquen las mismas reglas que al resto. Pobres inútiles, no se merecían que nadie los protegiera.
5 Diciembre 2009 | 02:00 PM