Lanetro y Soitu. ¿Un adios prematuro?
En ambos casos duele. Duele porque Internet está mejor que nunca y los proyectos de Internet españoles se van consolidando como empresas de futuro. ¿Que ha pasado en ambos casos?. A mi modo de ver son diferentes aunque ambos tengan, en su parte económica, mucho en común.
En primer lugar, un proyecto de Internet tiene que tener al frente a un emprendedor obsesivo-maniáco o a un gran gestor -convertido temporalmente en ello- se puede salir adelante con proyectos descafeinados porque hay mucho espacio pero, para proyectos realmente grandes, se necesita lo que he explicado. una determinación que no admite dudas.
En el caso de Lanetro, ahora en manos del Grupo Planeta, su defunción estaba anunciada en un entorno que limitaba la inversión publicitaria tradicional. Sin alma propia y dentro de un gran grupo editorial, Lanetro era un centro de beneficios (o pérdidas) que se enjuiciaba como cualquier otro. Un gestor sin más no puede hacer otra cosa que cerrar lo que -sin entender mucho de este nuevo sector- considera un agujero negro.
En el caso de Soitu, que si tenía el alma todavía dentro (Gumersindo Lafuente) no ha podido convencer a su socio mayoritario de aportar más recursos a un proyecto que -desde el punto de vista del inversor- no veía recorrido a corto plazo y no quería apostar por el largo por aquello de que, hoy por hoy, lo que prima es mañana y pasado. De cualquier forma, era un proyecto con recorrido que merecía haber soportado alguna vuelta de tuerca más. Aquí, el problema es el famoso "burn rate" de los americanos. A los proyectos que queman mucho dinero al mes se les pide más resultados a corto que aquellos que, mientras encuentran su modelo de negocio, consumen un mínimo de recursos.
No conozco los detalles de ninguno de los dos proyectos pero me duele que se hayan ido. España necesita muchos proyectos que, como lo eran ambos, se situaran como referencia en algún ámbito de nuestra red.


Daniel López dijo
Hola Carlos,
Siempre que algún buen proyecto termina estoy apenado, yo mismo, como cualquiera cuando debes despedirte de algo que has aprendido a querer y ayudado a crecer nos duele. Pero como bien comentas el gran problema de este país o del mundo occidental es la falta de paciencia, el no buscar soluciones fuera del cierre inmediato. Entiendo que una empresa no pueda subsistir durante mucho tiempo cuando no se obtienen beneficios, pero a veces la idea es buena... démosle una vuelta, quizás saquemos algo bueno.
Yo mismo como muchos españoles nos encontramos desamparados, con proyectos en las manos, en los cuales creemos, como uno cree en sus propios hijos, pero sin nadie que nos ayude econonómicamente, buenas ideas, incluso algunas ya en marcha, pero el tema de la financiación no existe (por mucho que algunos digan) y la filantropía ya no se lleva.
Para terminar diré que espero que mi proyecto no termine como el de algún emprendedor que un día hice verdaderos esfuerzos para llevar a cabo una empresa que alguien se ha cargado de un manotazo.
Un saludo
3 Noviembre 2009 | 09:44 AM