Manolito no me eMules que te doy...
Tener éxito en España puede traer consecuencias graves. Que se lo pregunten a Pablo Soto, el creador de Manolito P2P, la red de descarga de música que compite con los líderes del sector en el resto del mundo (eMule, Kazaa, Napster...)
Promusicae (La asociación de productores de música de España) le demanda por nada menos que 13 millones de Euros por producir un software que se utiliza -principalmente- para la descarga de música y que tiene, según la demanda, 25 millones de usuarios de este tipo de actividad ilegal. (¿Ilegal?)
La defensa de Pablo dice que la demanda es como si si se la hicieran a Microsoft porque miles de mafiosos utilizan EXCEL para llevar sus trapicheos contables. Pablo es solo un programador que ha creado un programa de gran difusión mundial que, mientras a las multinacionales de la música no les hace ninguna gracia, ayuda a cientos de miles de músicos desconocidos a difundir sus canciones por la red y así conseguir aficionados.
Que hay un caso legal lo indica la aceptación a trámite de la denuncia pero la pregunta es otra, ¿Es lógico actuar contra un programador-empresario-emprendedor de la talla de un americano en un país que, como España, los necesita como la clave de un cambio en su economía?
¿No existe un formato legal de aplicación del "interés general" en detrimento del particular? Este puede ser un buen caso para aplicarlo. Hasta ahora, que yo sepa, solo se ha utilizado en entornos inmobiliarios en donde, por el interés general de un plan parcial por ejemplo, te obligan a vender tus propiedades a precios "fijados" por el Gobierno regional, independientemente de tus intereses, en seguimiento de dicho beneficio para toda la comunidad.
Pues eso...






José Carlos Amo Pérez dijo
Ante este tipo de noticias la imagen que me viene a la cabeza es la de un naúfrago que se aferra con toda el alma a un trozo de madera para sobrevivir. El naúfrago es la industria editorial (del tipo de contenido que sea) que no es capaz de entender que el modelo de negocio está muerto. La sociedad les está diciendo claramente que ya no desean pagar por lo que venían pagando y que puestos a pagar, deberán ingeniárselas para ofrecer algo por lo que merezca la pena meter la mano en la billetera.
20 Mayo 2009 | 09:54 AM